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Los bebés que se enojan más podrían pasar más tiempo viendo la televisión

Los bebés que se enojan más podrían pasar más tiempo viendo la televisión

El estudio no observó el tipo de programación ni los posibles efectos sobre los niños

LUNES, 14 de abril de 2014 (HealthDay News) -- Los bebés inquietos y exigentes tienden a pasar un poco más de tiempo delante de la pantalla de televisión o de la computadora cuando tienen de 1 a 2 años que los bebés "más fáciles de manejar", según un nueva investigación.

No está claro qué significa este hallazgo. Los padres podrían estar intentando descansar un poco de sus hijos problemáticos, o los niños podrían sentirse atraídos de manera natural a las pantallas. El estudio no examinó qué era lo que veían los niños, de modo que no está claro si esos minutos adicionales de "tiempo delante de la pantalla" (un promedio de 9 minutos al día) resultaban perjudiciales, beneficiosos o entre una cosa y otra.

Pero el hallazgo principal sigue siendo intrigante, afirmó la autora principal del estudio, la Dra. Jenny Radesky, miembro del departamento de pediatría del Centro Médico de Boston. "Los niños que tenían verdaderamente dificultades con la regulación de sus emociones, para calmarse por sí mismos y para dormir bien terminaban viendo significativamente más medios de comunicación cuando tenían entre 1 y 2 años de edad", afirmó.

Radesky preparó el estudio para comprender mejor a los niños pequeños, como el suyo, que pueden ser inquietos y difíciles. "Sé lo estresante que puede ser como experiencia parental para los padres primerizos", afirmó.

Quizá no sea algo temporal, dijo Radesky. Los niños problemáticos pueden crecer y ser adultos problemáticos con dificultades para afrontar la vida y sus dificultades, indicó.

Pero no está claro hasta qué punto ser inquieto e irritable (a los 2 años o a los 52 años) tiene que ver con los genes y hasta qué punto tiene que ver con la crianza y otros factores. Y ser exigente no es necesariamente un rasgo universalmente malo para un adulto. Por ejemplo, podría hacer que alguien fuera un buen director general.

Radesky también deseaba examinar la cuestión del "tiempo delante de la pantalla": sentarse delante de una pantalla de computadora o de televisión.

Radesky y sus colaboradores extrajeron las estadísticas de encuestas de los padres de 7,450 niños que nacieron en 2001 y a quienes les realizaron un seguimiento durante un par de años. A los 9 meses de edad, se consideró que el 39 por ciento tenían problemas moderados o graves con la llamada "autorregulación", lo que sugiere que son generalmente más inquietos, más malhumorados y más irritables y exigentes que los otros niños.

Estos niños veían las pantallas un promedio de 2 horas y 29 minutos al día, según sus padres, 9 minutos más que el nivel promedio del "tiempo delante de la pantalla" que pasaban los otros niños.

Algunos de los padres podrían no haber informado adecuadamente de cuánto tiempo pasaban sus hijos delante de las pantallas, de modo que las cifras podrían estar mal. El estudio también está un poco desactualizado con respecto a la evolución del tiempo delante de la pantalla: se realizó una encuesta a los padres antes del surgimiento de los iPads y los Smartphones.

En general, los investigadores desaprueban que los niños de cualquier edad pasen mucho tiempo delante de pantallas. La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) recomienda que los niños menores de 2 años no vean la televisión "u otro medio de entretenimiento", dado que aprenden mejor interactuando con otras personas.

Por supuesto, muchos padres no siguen esas directrices porque quieren mantener a sus hijos ocupados para poder trabajar, hacer algunas tareas o simplemente para poder relajarse.

Douglas Gentile, profesor asociado de psicología en la Universidad Estatal de Iowa, alabó el estudio e indicó que hay un riesgo potencial de usar la televisión como medio de distraer a los niños problemáticos.

El problema, dijo, es si el niño está aprendiendo una manera valiosa de afrontamiento. "Todos usamos los medios de comunicación como estrategia de afrontamiento. Uno pasa un mal día en el trabajo, y solo tiene ganas de dejarse caer delante de la televisión. Pero la distracción es una estrategia de resolución de problemas de bajo nivel. ¿Y si esa es la única habilidad que uno tiene?".

Gentile reconoció que la pregunta sigue estando ahí. Por ejemplo, dijo, los investigadores no han determinado si el tiempo delante de la pantalla podría haber hecho que los niños inquietos y exigentes se volvieran incluso más inquietos y exigentes.

En un segundo estudio publicado en la misma revista, los investigadores del Hospital Pediátrico MassGeneral y de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard descubrieron una asociación entre ver la televisión/tener un televisor en el dormitorio en la infancia temprana y dormir menos, sobre todo en los niños procedentes de minorías.

¿Cuál es el siguiente paso para la investigación? Radesky afirmó que pronto se publicará un estudio que ayudará a clarificar lo que realmente ven los niños "delante de la pantalla". El presente estudio no examina el contenido de la programación, lo que significa que no hay modo de saber si es educativo.

"Realmente deseo saber si esto es algo bueno", señaló. "¿Los padres están tomándose un descanso de sus hijos más intensos poniéndolos delante de medios educativos? ¿O es peor porque se están perdiendo más actividades educativas?".

El estudio aparece en la edición en línea del 14 de abril y se publicará en la edición impresa de mayo de la revista Pediatrics.

Más información

Para más información sobre el "tiempo delante de la pantalla", visite la Academia Americana de Pediatría (http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2013/10/24/peds.2013-2656 ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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FUENTES: Jenny Radesky, M.D., fellow, department of pediatrics, Boston Medical Center; Douglas Gentile, Ph.D., associate professor, psychology, Iowa State University, Ames; May 2014, Pediatrics